martes, 8 de julio de 2014

Desaparecer.

Ese momento en el que sientes que no estas ni en el sitio ni en el momento indicado.
Cuando las palabras que oyes sientes que no te pertenecen.
Desaparecer.

Olvidar a donde vas y recordar de donde vienes.
A veces es difícil.
Cuesta, no voy a engañar a nadie.

Pero a veces, tan solo a veces, debes olvidar para recordar.
Llorar para reír.
Morir para vivir.

Como el arquitecto que diseña un sueño, paso por paso y medida por medida, intentamos construir nuestra vida con una precisión que ni una casa de naipes, para que luego, una persona nos sople con su brisa, y se nos derrumben los sueños, la casa, la vida y las bragas.
Lo siento por ser tan literal, pero el amor es así.
Impredecible, inesperado y sexual.

lunes, 7 de julio de 2014

Muy yo para nada.

Siento que no debería ser como soy pero sigo siendo así, con todos mis defectos y mis pocas virtudes.
No voy a ser la chica guapa, ni la lista, tan sólo seré aquella que te regale una sonrisa para que tú también lo hagas y sentirse bien por contagiartela...
Tampoco seré la que sea muy segura de sí misma y te ponga los puntos sobre las ies.
Soy de las que se ilusiona de nada, de que espera la bondad de la gente, de la que al final se rompe en mil pedazos... Un saco de inseguridades que no tiene donde dormir.
Pero que se vuelca mucho en sus relaciones, ya que para ella las personas que la rodean son imprescindibles.
Soy muy mimosa, así que te llenaré a besos siempre que pueda, siempre.
Puedo ser muy cansina, o muy pesimista, pero eso me lo pueden cambiar con un abrazo.
Sentimental como nadie. Todo me lo guardo muy adentro de mi.
Detallista.
Nada rencorosa.
No tendré orgullo.
Estaré llena de celos.
Contaré chistes malos.
Haré mucho la tonta.
Recalco, haré mucho la tonta.

Pero sobre todo, si me demuestras que me quieres, me tendrás para siempre.

Y si me dejas intentarlo, puedo hacerte feliz.

viernes, 4 de julio de 2014

El fuego siempre quema.

Perderse.

Dicen que a veces para encontrarse uno mismo hay que perderse.

Ella lo hizo. Al abismo de su mente se asomó y tan sólo vio fuego en su interior, aquel fuego que al final de la caída libre abrasaría y quemaría su coherencia.
Miró hacia atrás, pensamientos suicidas iban a por ella como si de locos y hambrientos lobos se trataran.
Entonces un miedo afloró en su estómago, ¿qué debía hacer? Adentrarse en sí misma sería como una explosión que la aniquilaría al momento.
Desojar pensamientos que un día tuvo entre las manos y el corazón y que almacenó al fondo, 'pensamientos perdidos'.
Enfrentarse a los recuerdos que nunca superó, a las lágrimas que lloró pero que aún escuecen en las mejillas al recordarlas... Todos esos preciosos momentos que, en conjunto, la aplastarían haciendo un homicidio con complejo de suicidio.
Debería echar a correr, enfrentarse a esos locos pensamientos y tirarlos al vacío ardiente, donde todo se mezclaba y hacía el conjunto de ella, con su resplandor cuando sonreía bajo esa mirada triste que escondía miles de cicatrices... Ella que tan risueña regalaba su amor a todo ser que le donara eso que se da y nunca vuelve, ni se recupera, el preciado tiempo.

Quizá solo debía correr.
Quizá solo debía saltar.

martes, 1 de julio de 2014

Tic tac.

Mientras la incertidumbre que invade mi cabeza contrae las paredes, el día y la noche pasan mecánicamente, cuando no pongo empeño en vivir lo que viví, en sentir lo que sentí, porque siento que es imposible pulir estos diamantes internos que me hagan feliz.
Tan solo pasa el tiempo y yo tengo menos para decidir si seguir atando a mi corazón o matar a mi mente.
Como la piedra que tiras al agua y deja ondas, la existencia de recuerdos se espande sobre el corazón intentando decirme que todo duele, que todo queda en la mente, que cada paso es duro pero necesario.
Yo no estoy hecha para vivir.
Yo no estoy hecha para abandonar.
Ni para olvidar.

Miro el reloj y me veo reflejada en cada aguja que se mueve solo para cumplir su misión, sin entusiasmo, sin destino, tan solo girar sobre si misma, guiada por unos mecanismos, y con el anelo de que en algún momento pueda rozar a alguien como ella que le de un poco de compasión, que le haga sentir que sirve para algo y que sigue viva. Y justamente en ese momento que se juntan y que todo parece maravilloso, se apagan las luces, se cierra el telón y vuelta a empezar porque la obra terminó y quedó igual que siempre; marcando la vida de alguien cuando la mire, haciendo un trabajo que ni ella misma cree que sea útil.
De que sirve marcar el tiempo si es relativamente pasajero a la actitud que uno tenga.

"Cuanto mejor te lo pasas, más rápido pasa el tiempo"

Y entonces, entendí por qué me quedé inmóvil mirando el reloj a las cinco de la mañana, sola y girando sobre mi.

Sistema (no) funcional

De gritar en silencio me quedé afonica... puta agonía que divaga en mí día a día, con esa maldita manía de evitar que sonria, idiota tristeza que ahoga mi corazón sin piedad ni poesía, melancolía corre por las venas que bombea dicho aparato funcional que aunque sea terminal, lleno de recuerdos se hayará mañana al alba escuchando su llanto callado una vez más...

Discuto con mente y alma mientras que el corazón discrepa a todo comentario contradictorio a su postura, tan señorial como ninguna la mantiene intacta en su amargura. Cadenas de recuerdos amargos lo degollan poco a poco mientras suplica piedad entre sozollos... "Larga vida al amor, que hoy por ti muero, hoy por ti sufro, pero cuando te vayas no habrá dolor sobre estas paredes latentes que sin miedo piden comprensión". Mientras el deseo de volar que el alma anela, la vida pasa y vuela con su manto impregna los cachos de recuerdos que aún nos quedan, que aún recuerdan este ser inerte, postrado en una cama con el estómago encogido por las ganas de verte, y la mente nula por las pasadas putas que la vida nos juega y nos desnuda jugando al streep-poker en esta noche oscura...

Donde tu recuerdo me invade y el dolor abruma.

jueves, 13 de febrero de 2014

Pequeñas cosas.

Si camino descalza es porque me gusta notar el frio del suelo y sentir que no soy la única helada en mi habitación. Abrir el grifo y tocar el agua fría esperando a la caliente, consiguiendo que ésta última tan esperada, me devuelva la temperatura que mis dedos tenían anteriormente. Como andar bajo la lluvia con el paraguas cerrado en la mano. Como esquivar un beso que tanto deseabas con una sonrisa en los labios sabiendo que lo darás tú porque te encanta marear a la gente. Esa serie tan esperada que te pierdes por un sueño plácido que te invade en ese cómodo sofá. La canción que escuchas hasta odiarla pero que te encanta porque es la banda sonora de tu cabeza todo el día. Ese tropezón que te hace reír inocente y alegra la cara de tus amigos. Esas ganas de mear que te aprietan la vejiga y crees explotar hasta que te sientas en la silla más fría del mundo... Y que gustazo. Ese despertar espontáneo que no interrumpió ninguna alarma programada. Ese placer de cocinarte algo y que esté delicioso. Un abrazo. Descubrir un libro magnífico, y que al acabarlo te entre tristeza pero también sensación de plenitud. Un aroma nostálgico. Una lágrima de felicidad. Un llanto ahogado. El sol que te molesta en la cara pero te agrada sentirlo en la piel. Esa ducha tan esperada después de un día duro, o simplemente, esa ducha para reflexionar y pensar en tus cosas. Esos saludos tan únicos entre tú y tus personas especiales. Esa sensación de orgasmo al abrir la nevera y ver que sí hay algo que te apetece comer en ese exacto momento. Sentirse realizado. Ver unas vistas preciosas al ir de viaje. Descubrir una canción perfecta. Recibir sonrisas. Sentirte querido.

Vivir, básicamente vivir.

sábado, 8 de febrero de 2014

Comentarte

Tal vez sea una tontería,

Decirte que tengo un lunar en el dedo corazón de la mano izquierda. Quizá sea una marca del corazón, no me gusta llamarlo mancha. O quizá sea una cicatriz. O quizá no signifique nada...

No lo sé.

Hay tantas cosas que no sé, como por qué cada vez que te miro se conmueve mi corazón... Bueno, eso sí lo se, porque te quiero.

Quizá no sirva de nada esto que escribo, ni tenga sentido alguno, tan solo voy camino de verte y...

Me miré el corazón y ahí estabas tú, como una marca que acaricia mi vida.